Señor, ¡Señor!
A veces el “Señor, Señor” está en nuestros labios, pero no en nuestra conducta. Este mensaje nos confronta con Mateo 7:21–23 y nos recuerda que no bastan los dones ni las obras visibles, sino vivir haciendo la voluntad de Dios.
A veces el “Señor, Señor” está en nuestros labios, pero no en nuestra conducta. Este mensaje nos confronta con Mateo 7:21–23 y nos recuerda que no bastan los dones ni las obras visibles, sino vivir haciendo la voluntad de Dios.